La diabetes es una enfermedad que, según la Sociedad Española de Diabetes, afecta a uno de cada diez adultos. Se trata de una dolencia crónica en la que los niveles de glucosa en sangre están alterados a causa de una disfunción en la producción de insulina por parte del páncreas.
Las afectaciones de la diabetes son multiorgánicas, y entre ellas la relación con la boca —y en particular con las encías— resulta muy importante y bidireccional. Si se padece diabetes, sobre todo si no está bien controlada, el riesgo de sufrir enfermedades de las encías como gingivitis (afectación de la encía) o periodontitis (afectación de la encía y del hueso) es hasta tres veces mayor que en un paciente sin diabetes.
Gingivitis y periodontitis
Durante la gingivitis se produce una inflamación del tejido gingival. Se puede notar porque al cepillarse se produce sangrado, o incluso puede aparecer de forma espontánea al comer, acompañado de mal sabor y halitosis (mal olor). Si la gingivitis se trata adecuadamente, el proceso se revierte y se vuelve a la normalidad, pero si se mantiene en el tiempo puede evolucionar a periodontitis.
Durante la periodontitis, además de la inflamación de las encías, se produce una pérdida del hueso que rodea a los dientes. Esta enfermedad no es reversible, ya que una vez que se pierde hueso no se recupera de manera natural. Es frecuente notar, además del sangrado, sensibilidad al frío, aspecto de diente largo, encías retraídas, movilidad dental e incluso la pérdida espontánea de los dientes. Esto se debe a que la capacidad del cuerpo para combatir bacterias de la boca está alterada, al igual que la respuesta inflamatoria.
Las enfermedades periodontales se consideran la sexta complicación de la diabetes. Además, como se ha señalado, la relación es bidireccional: la diabetes afecta a las encías, y si se padece periodontitis, existe un mayor riesgo de descontrol de la diabetes y de desarrollar complicaciones asociadas.
Menos complicaciones con prevención
¿Qué podemos hacer para prevenir y reducir las complicaciones? Si te acaban de diagnosticar diabetes, acude a tu odontólogo o periodoncista para una revisión. Llévale los medicamentos que tomas y toda la información sobre tu diagnóstico.
Mantén una higiene oral excelente. Una boca limpia es una boca sana, y los pacientes diabéticos deben ser especialmente rigurosos con el cepillado. Es importante que, desde la clínica dental, un técnico en higiene bucodental te enseñe cómo cuidar tus dientes, la técnica de cepillado y el tipo de cepillo adecuado —preferiblemente suave y con cabezal pequeño—, renovándolo cada tres meses.
El uso de cepillos interdentales y seda dental es imprescindible para limpiar las zonas entre los dientes. Según el tamaño de los espacios, se indicará el tipo más adecuado de cepillo o hilo dental. No olvides cepillar también la lengua, ya que es un gran reservorio de bacterias.
Una pasta dentífrica específica para encías y un colutorio adecuado son de gran ayuda para combatir la inflamación. Además, cada paciente tiene unas necesidades específicas, por lo que es importante recibir instrucciones personalizadas de higiene oral.
Señales de alarma
Conocer los signos de alerta te ayudará a detectar a tiempo si algo no va bien:
— Sangrado al cepillarte o al usar el hilo o cepillo interdental (recuerda que las encías sanas nunca sangran).
— Mal sabor, sabor metálico, mal olor persistente, dientes flojos, pérdida de fuerza al masticar o encías retraídas que hacen parecer que el diente está creciendo.
Ante cualquiera de estos síntomas, acude a la clínica dental para una valoración por un odontólogo periodoncista.
Diagnóstico y mantenimiento
Si ya te han diagnosticado o has padecido gingivitis o periodontitis, realiza revisiones semestrales para mantener las encías sanas. La prevención será tu mejor aliada. Si eres fumador, busca ayuda para dejar de fumar, ya que el tabaco empeora tanto las enfermedades de las encías como la diabetes y conlleva complicaciones graves.
Recuerda que una buena salud de las encías contribuye significativamente a disminuir las complicaciones de la diabetes. Ambas son enfermedades crónicas, que te acompañarán siempre, pero con un buen tratamiento te permitirán mantener una excelente calidad de vida.
Cuando se sufre diabetes y esta no está bien controlada, el riesgo de padecer enfermedades en las encías —como gingivitis o periodontitis— es hasta tres veces mayor que en los no diabéticos.