Salud oral y deporte: Más prevención es mayor rendimiento

Los beneficios del deporte para la salud física y mental son innumerables. El deporte, bien realizado, ayuda a fortalecer el sistema cardiovascular, mejora la capacidad pulmonar, potencia la musculatura y la masa ósea, disminuye el estrés, mejora el sueño e incrementa la autoestima. Y para poder practicar deporte con un buen rendimiento, ya sea de forma profesional o aficionada, la salud de nuestra boca debe ser óptima.

Son numerosos los estudios que vinculan el rendimiento deportivo con la salud bucodental. La inflamación de las encías, conocida como gingivitis en su forma más leve y como periodontitis cuando además hay pérdida ósea, se ha relacionado con una peor recuperación muscular y un menor rendimiento, debido a la presencia de factores inflamatorios en la sangre. Mantener una buena salud dental mejora el rendimiento deportivo y disminuye la posibilidad de sufrir lesiones.

Problemas frecuentes en deportistas

De la misma manera que una boca sana favorece un mejor rendimiento, existen ciertos problemas bucodentales frecuentes en deportistas que son fácilmente predecibles. A continuación, algunos consejos sencillos para prevenirlos:

— Aumento de azúcares y bebidas isotónicas: al practicar deporte es frecuente aumentar la ingesta de hidratos de carbono y el consumo de bebidas isotónicas. Son productos con altos índices de azúcar, que incrementan el riesgo de caries. Para prevenirlas, es fundamental controlar la dieta y reducir el consumo de bebidas isotónicas. Una botella de agua fresca será siempre la mejor forma de reponer líquidos durante el ejercicio. Si se sigue una dieta rica en hidratos, se recomienda mantener una higiene oral rigurosa, con uso de hilo dental o cepillos interdentales y una pasta dentífrica con flúor.

— Respiración oral: los esfuerzos físicos provocan una respiración más profunda y, con frecuencia, por la boca. Esto produce una sensación de sequedad bucal, lo que facilita la aparición de lesiones en la mucosa, carrillos o lengua, e incluso puede generar problemas dentales si se mantiene con el tiempo. Es recomendable beber pequeños sorbos de agua durante el ejercicio para evitarlo.

— Traumatismos dentales: en los deportes de contacto, los golpes son muy frecuentes, ya sea por choques entre deportistas, caídas o impacto con objetos (balones, discos, etc.). Estos traumatismos pueden ir desde pequeñas fisuras que requieren control, hasta lesiones mayores que precisan reconstrucciones dentales. Si a consecuencia de un golpe se pierde un diente, y tras asegurarse de que no hay lesiones graves, debe guardarse el diente en un vaso con leche, sin tocar ni raspar la raíz aunque esté sucia, y acudir rápidamente a la clínica dental. Si pasa poco tiempo, el diente puede reimplantarse con éxito.

— Bruxismo y estrés deportivo: en los deportistas profesionales o en contextos competitivos, el estrés puede desencadenar bruxismo, un apretamiento dental involuntario. Este hábito produce desgaste de los dientes, contracturas musculares y dolor facial. Una férula de descarga ayuda a proteger los dientes del desgaste e integra un tratamiento multidisciplinar donde se abordan las causas del bruxismo y se alivian los dolores musculares.

Practicar deporte nos permite mantener una buena forma física y mental. La salud bucodental forma parte de ese equilibrio. Desde la clínica dental fomentamos la práctica deportiva dentro de las capacidades de cada persona y promovemos la prevención de las patologías bucodentales más comunes en deportistas.