Un buen diagnóstico, y aún más cuando se establece de forma precoz, va a marcar el pronóstico y el posterior desarrollo de las enfermedades de las encías. En ocasiones existirán síntomas que lleven al paciente a la clínica, pero en muchas otras estos síntomas se habrán normalizado o todavía no se habrán manifestado.
Punto de partida: historia médica completa
Tras realizar una historia médica exhaustiva, donde se averiguará cualquier dato de interés relativo al estado de salud general del paciente (si toma medicamentos, antecedentes familiares, etc.), se le preguntará sobre sus hábitos de limpieza bucodental, hábitos dietéticos, qué tipo de tratamientos dentales se ha realizado con anterioridad o si tiene algún hábito nocivo como el tabaquismo. El objetivo no es otro que detectar la presencia de posibles factores de riesgo asociados.
El siguiente paso para establecer un buen diagnóstico será realizar un estudio periodontal clínico detallado a través de un periodontograma, herramienta imprescindible para valorar el grado de afectación, el estadío de la enfermedad y su extensión, con el fin de ofrecer un pronóstico individualizado. Valoraremos el nivel de hueso que rodea al diente, el nivel de encía, si hay sangrado, supuración o movilidad. A través de varias mediciones en cada diente identificaremos los problemas y su localización.
Análisis de la mordida
Otro punto fundamental será estudiar la mordida, la posible existencia de desgastes dentales y realizar un estudio radiológico para valorar la situación ósea. Cuando exista pérdida ósea, se establecerá de qué tipo es con el fin de determinar la mejor opción de tratamiento en cada caso.
La utilización de pruebas complementarias, como test microbiológicos específicos, nos ayudará a dirigir el tratamiento farmacológico, precisando si es necesario tomar antibióticos y cuáles son los indicados para esas bacterias. La toma de muestras resulta sencilla e indolora, ya que basta con humedecer unas varillas de papel específicas con el líquido presente en las encías.
Una vez que tenemos todos esos datos recogidos, podemos determinar el grado de afectación de la enfermedad y establecer el mejor tratamiento. Este tratamiento va dirigido a controlar y/o eliminar los factores y las causas que producen las diferentes enfermedades de las encías.
Solución individualizada
Los distintos tratamientos que se pueden ofrecer a los pacientes son muy amplios, ya que van desde técnicas desinflamatorias básicas hasta terapias de cirugía periodontal. Todos ellos nos ayudan a mantener una buena salud gingival, con unos dientes sanos, y contribuyen a gozar de una mejor calidad de vida.
Conocer precozmente los problemas que afectan a las encías nos permitirá ponerles remedio para mantener una buena salud gingival, algo que contribuye directamente a mejorar nuestra calidad de vida.