Implantes dentales con cirugía guiada: menos riesgos, mejor recuperación

La odontología ha avanzado mucho en las últimas décadas: han mejorado los tratamientos y la prevención, por lo que los pacientes tienen cada vez menos ausencias de dientes. Aun así, diariamente encontramos en la clínica a pacientes que han perdido piezas por distintos motivos. Es fundamental recuperarlas en el menor tiempo posible para que la función y la estética de la boca no se vean afectadas. Lo haremos a través de los implantes dentales, que actúan como raíces artificiales sobre las que luego colocamos coronas o fundas, devolviendo así a la boca su naturalidad.

La técnica más actual

Ya son muchos los años que se llevan colocando implantes dentales y hoy en día, gracias a la cirugía guiada, podemos reponer las piezas perdidas de una forma más precisa, más conservadora y además menos dolorosa e incapacitante. Esta novedosa técnica permite realizar una planificación virtual mediante ordenador, con la que se obtiene una guía quirúrgica para colocar los implantes.

A través de un software específico, el profesional puede estudiar y planificar dónde colocar los implantes dentales —las raíces artificiales— en la boca del paciente. Una vez planificado el procedimiento, se confecciona una férula quirúrgica, un dispositivo que se coloca en la boca durante la intervención y que guía al especialista al sitio exacto donde deben colocarse los implantes.

Al comparar esta técnica con la convencional, se comprueba que la cirugía guiada aporta múltiples beneficios, tanto para el paciente como para el profesional. El postoperatorio es excelente, ya que se trata de un procedimiento mínimamente invasivo.

Entre sus principales ventajas destacan:

— Mayor precisión: gracias a las imágenes 3D de la boca del paciente, los implantes se pueden posicionar en el lugar idóneo.
— Menos riesgos: en casos con poco hueso, la férula impide desviaciones y evita dañar estructuras anatómicas comprometidas. Además, si es necesario realizar un injerto, se puede aprovechar una mayor cantidad de hueso propio.
— Mejor postoperatorio: al no realizar grandes incisiones ni manipular el tejido blando (encía), la recuperación es más rápida y menos dolorosa. En la mayoría de los casos no es necesario dar puntos de sutura, lo que reduce la incomodidad notablemente.

¿Cuándo está especialmente recomendada?

Existen ciertas situaciones de salud general en las que una intervención mínimamente invasiva como la cirugía guiada resulta especialmente beneficiosa. Por ejemplo, en pacientes diabéticos controlados, debido a que su cicatrización es más lenta, cuantas menos incisiones y suturas se realicen, mejor será la respuesta y más llevadero el proceso.

También en pacientes antiagregados o anticoagulados, siempre que sus condiciones lo permitan, la cirugía guiada ayuda a reducir las complicaciones de hemorragia, al no ser necesario realizar cortes amplios.

En definitiva, como en toda rama quirúrgica, la tendencia a realizar cirugías mínimamente invasivas está más que demostrada y avalada. Gracias a la tecnología podemos planificar previamente cada intervención, reducir los riesgos y mejorar la precisión. Además, conseguimos minimizar el dolor postoperatorio, aumentando la tasa de éxito de los implantes dentales y, en consecuencia, la calidad de vida de los pacientes.


Con la cirugía guiada la operación es más precisa y la recuperación, más rápida. Los riesgos también se reducen en este tipo de intervenciones.